"GREY´S ANATOMY" Y LA TREMENDA VIGENCIA DE UNA TELENOVELA BIEN HECHA

Hay dos profesiones que embelesan a la audiencia norteamericana: la medicina y la abogacía. Desde el nacimiento de la tele pueden contarse por cientos las ficciones que se desarrollan en hospitales y tribunales. Claro que nos son las únicas: policiales, militares, políticas y un largo etcétera cubrirían casi todas las actividades del ser humano.

Pero los rincones de clínicas y hospitales tienen su encanto. "Grey´s Anatomy" acaba de terminar su temporada número 16 (en mayo de este año), ya prepara la nueva para 20-21: y lo hará basada sobre un tema excluyente (sí, adivinaste): el Coronavirus, "Grey's Anatomy"  desarrolla a lo largo de más de una década y media los enredos (profesionales y amorosos, principalmente estos últimos) del plantel médico de un hospital escuela. Y justamente comienza cuando el equipo que integra Meredith Grey (Ellen Pompeo) ingresa al nosocomio para el paso final del comienzo de sus vidas como doctores: la elección de sus especialidades.

Con ambientaciones escenográficas de un realismo que roza la perfección (centenares de extras deambulando por todos los ambientes, intervenciones quirúrgicas casi de documental, diálogos escritos indudablemente por especialistas en cada rama de la medicina, etc), no se olvida del melodramón clásico, encuentros y desencuentros amorosos, idas y vueltas sentimentales y dramas éticos excelentemente plantados dentro de la estresante rutina hospitalaria.

En plena cuarentena no es una elección errónea decidirse atacar este gigante dormido en Netflix (15 temporadas de 21/23 capítulos cada una, se espera que la 16ta ingrese pronto) y disfrutar de interminables maratones de, nunca mejor dicho, sangre, sudor y lágrimas.

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